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Terminando mis estudios de Maestría Industrial surge la idea de fabricarme mi propio material para practicar la afición que en ese momento más me apasiona: la escalada. Los más afortunados disponían de unos aparatos llamados "friends" para asegurarse en fisuras: los veo por primera vez en los "Galayos" y a la semana siguiente empiezan las primeras pruebas.
FRIENDS
La idea de comercializar los fisureros de expansión (friends) rondaba insistentemente en mi cabeza. Con el dinero justo, la aventura comenzaría en uno de esos viajes que hacíamos a escalar con los “Sultanes de swing”, en un R-4, el verano del 80, cuando Luis del Mazo y yo decidimos crear CALMA.
La sorpresa con nuestros fisureros vino cuando uno de los máximos expertos en material y seguridad del mundo, el alemán Pit Schubert , realizó unos test independientes que confirmaron que nuestros fisureros de expansión estaban entre los más resistentes del mercado. La Pedriza fue nuestro inigualable banco de pruebas para los prototipos.
PIES DE GATO
En esta zona de escalada, que ofrece algunas de las mejores vías en adherencia de todo el planeta, algunos escaladores locales resolaban ellos mismos sus pies de gato con una goma disponible en tiendas de curtidos, con unos excelentes resultados en las vías más difíciles. La inercia de la creatividad, de nuevo nos empuja a preguntarnos ¿y por qué no fabricar “gatos” con esa goma excepcional?
En los siguientes años se exportan al mundo entero toneladas de goma cocida y miles de pares de gatos, y CALMA fue el primer fabricante del mundo en incluir esa suela revolucionaria. Algunos de los mejores escaladores de aquellos años como Manolo Martínez “El Musgaño” , autor del primer séptimo grado de la península, Carlos Ruiz “Snoopy” , uno de los pioneros del octavo grado en España, o Tino Núñez, por aquel entonces a sus diecinueve años, uno de los asesores técnicos más jóvenes de Europa, probaron y desarrollaron nuestros materiales.
Posteriormente comenzaremos a ampliar nuestra línea de productos y así aparecieron también
- empotradores excéntricos,
- piolets,
- mochilas,
- chapas, y el
- descensor con sistema antibloqueo.
Trabajábamos con un lema claro: los productos que fabricábamos tenían que ser competitivos en precio, superar la calidad existente en el momento en España y todo ello, siempre que fuera posible, sin dejar de innovar. El reto no era pequeño y a finales de los 80 la competencia era feroz. Posiblemente nuestra condición de pequeña empresa, como auténticos artesanos del material de montaña, y otros factores de carácter doméstico hicieron naufragar nuestra nave.
José Carlos Arenal
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Este capítulo no puede terminar sin mencionar una larga lista de
personas que aportaron lo mejor de si mismos a Calma. No están todos,
los que faltan también están en mi memoria:
Carlos Gallego, Juan Lupión, Paco Pavón, Miguel Ángel Vidal, Gaspar
Muñoz, Féliz de Pablo, Fernando Cobo, Ángel Luis Muñoz, Wolfgang
Stifinger, Tino Nuñez, Carlos Ruiz, Julio Pérez Caballero, Ángel
Sánchez (Piza), Rubén Prendes, Vicente Biosca, José Manuel Palacios,
Esther Bullido, Celso Martínez, Rafa Gómez Menor, Francisco Blanco,
Txavo Vales, Francisco Javier Orive.
Muchas gracias de todo corazón
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